¿¡Los jóvenes no tenemos más cultura músical?!
¿Cuántas veces hemos oído la típica frase de abuelo amargado los jóvenes no tenéis más una cultura musical y escucháis sólo lo que está de moda sin enteraos de lo que dice la letra y sin apreciarla?En mi caso puedo decir que tuve que soportar esta insinuación de baja calidad un número inaudito de veces; pero si dicha afirmación proviene del listillo o la listilla en crisis de media edad de turno aún la puedo aguantar... En cambio si estas frases hechas son divulgadas por supuestos opinionistas y conocedores del mundo juvenil las cosas cambian.
Recientemente un equipo de sociólogos de la universidad de San Francisco han afirmado lo que dije anteriormente, o sea que los jóvenes somos menos selectivos a la hora de escuchar música y nos importan menos los mensajes que esta transmite. Lo que me dejó bastante descolocada es que, en lugar de aportar motivos a esta afirmación, lo que hacen es citar listas de ventas y cantantes (entre los cuales se encuentran Madonna, Britney Spears, Avril Lavigne, Usher,...).
Lo que yo puedo y me siento de decir es que este estudio me parece bastante carente de todo.
Evidentemente estos presuntos expertos se centraron más en intentar acusar nombres conocidos de la música que en averiguar lo que realmente los jóvenes quieren escuchar. Si así fueran se entrarían que no todas las canciones de los artistas mencionados tienen letras banales. Para poner un ejemplo: Avril Lavigne puede gustar o no gustar, pero no se puede decir que las letras de sus canciones sean vacías (basta pensar en Im with you o en las más recientes Dont tell me, My happy ending o Slepped away). Lo que sí pasa es que las letras de la mencionada artista (que se lo curra sola para escribirlas), así como las letras de la gran mayoría de los ídolos musicales actuales, son más intimistas y prefieren privilegiar temas de carácter personal que plasman vivencias y sentimientos con los que la gran mayoría se puede identificar. Es por este motivo que gustan.
Si estos ejemplos pueden parecer banales, ¿quien puede decir que no se ha emocionado escuchando la letra de Dont speak de No Doubt, Seasons in the sun de Westlife, Losing my religion de R.E.M, Iris de Goo Goo Dolls, Clandestino de Manu Chao o Smell like teen spirit de Nirvana (sólo para poner algunos ejemplos conocidos)?
Yo creo que los expertos de San Francisco se olvidaron de considerar el contesto en que nosotros y la música vivimos hoy en día: es una situación relativamente calma; somos una generación que todavía no ha vivido ninguna guerra en su piel; el plan político no es tan tremendo como se cree... por eso la música tiene un carácter más personal que político y revolucionario (no se siente una irreprimible necesidad de un Bob Dylan que cante Blowing in the wind); pero no se puede tampoco decir que, cuando se requiere, la música y los artistas no trabajen en este sentido.
Los ejemplos se pueden encontrar a decenas. Sólo para hacer algunos ejemplos basta pensar en la postura que Madonna o Green Day adoptaron en sus últimos trabajos American life o American Idiot, en las manifestaciones a favor de la paz, de partidos políticos,... a las que los artistas y los jóvenes, como público, participan casi a diario.
En definitiva, creo que los jóvenes de cada generación crean su propia música y su propio estilo: si en los 60-70 se ponían delante de los carros armados cantando por la paz; en los 80 cantaban por la libertad sexual; en los noventas y en el nuevo milenio cantan para expresar sentimientos, opiniones y estados de ánimo. Los jóvenes hacen la música, pero a su vez la música hace los jóvenes: Libre, Immagine, Knoking on heavens door, son canciones que todos hemos escuchado y seguimos escuchando no sólo porque fueron famosas, sino que porque lanzan un mensaje que entendemos, compartimos y nos parece todavía actual y musicalmente inmejorable.
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